Sobre automatización, gobernanza técnica y la responsabilidad de no delegar criterio profesional en una herramienta que sólo recibió ambigüedad.
Hay algo que esta experiencia me ha hecho reflexionar sobre el liderazgo técnico y la incorporación de la inteligencia artificial en los equipos de desarrollo. No me interesa plantear esto como una queja contra la inteligencia artificial. Tampoco como una defensa romántica de la forma “tradicional” de programar, lo que sea que eso signifique. El problema no es que los equipos usen IA. El problema aparece cuando se incorpora una herramienta con capacidad de interpretar, completar y proponer soluciones sin haber definido antes qué esperamos de ella, qué puede decidir y qué sigue siendo responsabilidad del ingeniero. Con frecuencia escuchamos frases como “automatizar el proceso”, “usar ChatGPT”, “usar Claude Code” o “dejar que la IA lo haga”. Sin embargo, rara vez se define qué significa exactamente cualquiera de esas expresiones. Parecen conceptos evidentes, pero no lo son. Si dos desarrolladores reciben la instrucción de “automatizar” una tarea, es muy probable que cada uno entienda alg...






